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Mostrando las entradas de junio, 2018

EL COCHE DE POLICÍA.

EL COCHE DE  POLICÍA. Había una vez un coche que era policía. No era un coche de policía, sino un coche policía. El propio coche era el policía. El día que el agente Montero lo descubrió casi le da un patatús. La cosa ocurrió de esta manera. Un día estaba el agente Montero patrullando por las calles del barrio, como era habitual. De repente, alguien pasó corriendo delante de él y tuvo que dar un frenazo increíble. Pero, nada más frenar, el coche aceleró. Pero el agente Montero no había hecho nada. Sin embargo, como enseguida se dio cuenta de que había alguien huyendo con varios sacos en sus manos y gente gritando ¡al ladrón, al ladrón!, el agente Montero dejó de pensar en lo que había pasado y fue a por el fugitivo. Cuando el agente Montero dejó al ladrón en prisión fue al coche, a ver qué había pasado. Estaba sentado, con la puerta abierta cuando, de repente, esta se cerró de golpe y el motor se puso en marcha. -¡¿Qué diantres pasa aquí?! -exclamó el policía. ...

EL MISTERIO DE LAS CASTAÑAS

EL MISTERIO DE CASTAÑAS A Julio le encantaban las castañas . Eran sus frutos secos favoritos. Le gustaba comerlas crudas, asadas, cocidas, confitadas o en almíbar. De todas las formas posibles. De hecho, si le dejasen, las comería a todas horas. Cada año, Julio esperaba impaciente la época de las castañas.  Desde octubre y hasta mediados de diciembre, muchos fines de semana iba con sus primos al bosque a coger bolsas y bolsas que después repartía entre los vecinos. Muchas veces en su casa las usaban para preparar mermelada o crema para rellenar las tartas .  A veces montaba un pequeño puesto en la entrada de su casa y vendía cucuruchos de castañas asadas a las personas que pasaban por la calle. Como las vendía muy baratas casi todo el mundo le compraba y enseguida tenía que ir a casa a asar más. Le encantaba pasar las tardes así, disfrutando del olor de las castañas al salir del horno y charlando con la gente que se detenía en su pequeño puesto callejero....

LOS ZAPATEROS

LOS ZAPATEROS. En una pequeña casa a las afueras de la ciudad vivían dos hermanos zapateros . Todos los zapatos que hacían los compraban Don Ismael, un gran empresario que poseía una gran cadena de zapaterías por todo el país. Pero mientras que Don Ismael era cada vez más ricos, la pareja de zapateros era cada vez más pobre. Un día, los zapateros le pidieron a Don Ismael que le pagara más por sus zapatos. Pero Don Ismael se negó. -Si queréis ganar más dinero, trabajad más -les dijo.  Y eso hicieron. Pero de tanto trabajar, los zapateros cayeron enfermos. Durante varias semanas apenas pudieron trabajar. Cuando Don Ismael fue a verlos para recoger su pedido se enfadó muchísimo al ver que no había nada terminado. Hecho una furia salió a la calle y les gritó: -¡Voy a perder mucho dinero este mes por vuestra culpa! Sois unos vagos . ¡Me vais a arruinar ! Felipe, el hermano mayor, se levantó como pudo de la silla, fue hasta la puerta y le dijo: -Sabe que le digo, ...

EL REY QUE NO SABIA LEER.

EL REY QUE NO SABIA LEER. Había una vez un poderoso rey. Su reino era el más próspero de todos. Todo el mundo vivía feliz y en paz. Pero el rey ocultaba un gran secreto: no sabía leer. El rey se avergonzaba por ello, y no quería que nadie lo supiera. Si alguien lo descubría, su reinado correría peligro. Al menos eso es lo que él creía.  Un día llegó una carta al palacio. El rey, como siempre, hizo que su asistente la abriera y que, de paso, la leyera. El rey siempre se las ingeniaba para parecer ocupado cuando llegaba algo que había que leer. Pero el asistente apenas sabía leer. Nadie le había dicho que tenía que saber leer para ocupar ese puesto, y por eso no había dicho nada. Y, como le daba vergüenza reconocerlo, decidió inventarse lo que no entendía -Es una declaración de guerra, señor -dijo el asistente-. El rey vecino os invita a batiros en duelo con él. El que gane se quedará con todo. Os pide que vayáis mañana a la hora comer con vuestras mejores galas ....

LA TROMPETA DE ISABEL

LA TROMPETA DE ISABEL A Isabel le hacía mucha ilusión tener una bocina como esas que usa la gente cuando va a los partidos de fútbol. Pero como hacía mucho ruido, sus papás no se la querían comprar. Lo que sí hicieron fue regalarle una trompeta de juguete, a ver si con eso se le pasaba el capricho. A Isabel le hizo mucha ilusión la trompeta. No hacía tanto ruido como la bocina, pero había que reconocer que era bastante ruidosa. Tanta ilusión tenía Isabel con su trompeta que se pasaba el día tocándola. Pero solo cuando sus papás no estaban en casa, para que no la riñeran.  Pasaban los días y a Isabel no se le quitaban las ganas de dar la matraca con la trompeta. Hartos ya de tanta trompeta, los vecinos decidieron tomar cartas en el asunto .  Lo primero que hicieron fue hablar con sus padres. Pero como ellos no estaban en casa cuando la niña tocaba la trompeta no se creían lo que les contaban. Ya casi ni se acordaban de la trompeta. -Seguro que el ruido viene d...

EL MISTERIO DE LAS CHOCOLATINAS DESAPARECIDAS.

EL MISTERIO DE LAS CHOCOLATINAS DESAPARECIDAS. A Joel y a sus amigos les encantaba comer chocolate. Como sabían que comer mucho chocolate no era bueno, Joel y sus amigos llevaban una pequeña chocolatina al colegio para comer a la hora del recreo, junto con unas galletas o  una pieza de fruta.  Pero un día las chocolatinas empezaron a desaparecer. Nadie sabía quién se las llevaba.  -Mañana comprobaremos las mochilas antes de entrar en el colegio -dijo Joel-. Así nos aseguraremos de que tenemos todos las chocolatinas. Así lo hicieron durante días. Las chocolatinas estaban en las mochilas cuando llegaban al colegio. Pero cuando llegaba la hora del recreo, las chocolatinas habían desaparecido.  -Está bien, amigos -les dijo Joel-. Está claro que nos las roban dentro del colegio. Tendremos que comprobar las mochilas al entrar en clase. Y eso hicieron. Pero aunque las chocolatinas estaban en las mochilas cuando entraban en clase, a la hora del recreo ya habían ...

LOS DOS HALCONES DEL REY.

LOS DOS HALCONES DEL REY. Había una vez un rey que vivía en un lejano país. Era bien conocido en todo el reino que era un gran amante de los animales, así que en cierta ocasión, recibió por su cumpleaños un regalo que le hizo muy feliz. Se trataba de dos simpáticas crías de halcón. El rey se entusiasmó . Eran preciosas y parecían dos bolitas de algodón. – ¡Qué suaves son! – dijo a su familia mientras las acariciaba – ¡Voy a hacer de ellas unas expertas cazadoras! ¡Que venga ahora mismo el maestro de cetrería! En cuestión de minutos, un hombre bajito pero fuerte como un toro apareció en la sala. Era el maestro de cetrería más experimentado del reino. Su trabajo consistía en cuidar y amaestrar a los halcones del rey desde que nacían. El monarca confiaba plenamente en su trabajo, pues no había nadie que supiera más de aves que él en muchos kilómetros a la redonda. – Acaban de regalarme estos dos halcones. Sé que los cuidarás y entrenarás con mimo – dijo el rey esbozando u...

LA RATITA PRESUMIDA

LA RATITA PRESUMIDA Érase una vez una linda ratita llamada Florinda que vivía en la ciudad. Como era muy hacendosa y trabajadora, su casa siempre estaba limpia y ordenada. Cada mañana la decoraba con flores frescas que desprendían un delicioso perfume y siempre reservaba una margarita para su pelo, pues era una ratita muy coqueta . Un día estaba barriendo la entrada y se encontró una reluciente moneda de oro. – ¡Oh, qué suerte la mía! – exclamó la ratita. Como era muy presumida y le gustaba ir siempre a la moda, se puso a pensar en qué bonito complemento podría invertir ese dinero. – Uhmmm… ¡Ya sé qué haré! Iré a la tienda de la esquina y compraré un precioso lazo para mi larga colita. Metió la moneda de oro en su bolso de tela, se puso los zapatos de tacón y se fue derechita a la mercería. Eligió una cinta roja de seda que realzaba su bonita figura y su estilizada cola. – ¡Estoy guapísima! – dijo mirándose al espejo – Me sienta realmente bien. Regresó a su cas...

EL CAMPESINO Y EL DIABLO

EL CAMPESINO Y EL DIABLO Érase una vez un campesino famoso en el lugar por ser un chico muy listo y ocurrente. Tan espabilado era que un día consiguió burlar a un diablo ¿Quieres co nocer la historia? Cuentan por ahí que un día, mientras estaba labrando la tierra, el joven campesino se encontró a un diablillo sentado  encima de unas brasas. – ¿Qué haces ahí? ¿Acaso estás descansando sobre el fuego? – le preguntó con curiosidad. – No exactamente – respondió el diablo con cierta chulería – En realidad, debajo de esta fogata he escondido un gran tesoro. Tengo un cofre lleno de joyas y piedras preciosas y no quiero que nadie las descubra. – ¿Un tesoro? – El campesino abrió los ojos como platos – Entonces es mío, porque esta tierra me pertenece y, todo lo que hay aquí, es de mi propiedad. El pequeño demonio se quedó pasmado ante la soltura que tenía ese jovenzuelo ¡No se dejaba asustar ni siquiera por un diablo! Como sabía que en el fondo el chico tenía razón, le propu...

SIMBAD EL MARINO.

SIMBAD EL MARINO Hace muchos años vivía en Bagdad un joven que tenía por oficio llevar mercancías por toda la ciudad. Todos los días acababa agotado de tanto cargar cajas y se lamentaba de que, lo que ganaba, no le servía para dejar de ser pobre. Un día, al final de la jornada, se sentó a descansar junto a la puerta de la casa de un rico comerciante. El hombre, que estaba dentro,  le oyó quejarse de su mala suerte en la vida. – ¡Trabajar y trabajar, es lo único que hago! Al final del día sólo consigo recaudar tres o cuatro monedas que apenas me dan para comprar un mendrugo de pan y un poco de pescado ahumado ¡Qué desastre de vida la mía! El comerciante sintió lástima por el chico y le invitó a cenar algo caliente. El muchacho aceptó y se quedó asombrado al entrar una vivienda tan lujosa y con tan ricos manjares sobre la mesa. – ¡No sé qué decir, señor!… Nunca había visto tanta riqueza. – Así es – contestó educadamente el hombre – Soy muy afortunado , pero quiero c...

EL REY PICO DE TORDO

EL REY PICO DE TORDO Érase una vez un rey que tenía una hija tan bella como orgullosa . La princesa ya tenía edad para casarse pero no encontraba el marido adecuado. Para ella, todos los pretendientes tenían  defectos o no eran lo suficientemente importantes como para hacerles caso ¡Ninguno merecía su amor! Un día, su padre el rey, organizó una fiesta en palacio por todo lo alto para que eligiera de una vez por todas a su futuro esposo.  Acudieron muchos jóvenes venidos de varios reinos colindantes. Por supuesto, todos pertenecían a familias muy importantes y gozaban de una educación exquisita. Distinguidos príncipes y nobles formaron fila frente a la princesa que,  de manera arrogante, se paraba ante cada uno de ellos y sin ningún tipo de pudor, hacía un comentario lleno de desprecio. A uno le llamó gordo grasiento, a otro calvo como una pelota, a otro feo como un sapo… Cuando llegó al último de la fila,  pensó que su cara le recordaba a la de un pájaro. Esp...