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LOS ZAPATEROS


LOS ZAPATEROS.

En una pequeña casa a las afueras de la ciudad vivían dos hermanos zapateros. Todos los zapatos que hacían los compraban Don Ismael, un gran empresario que poseía una gran cadena de zapaterías por todo el país. Pero mientras que Don Ismael era cada vez más ricos, la pareja de zapateros era cada vez más pobre.

Un día, los zapateros le pidieron a Don Ismael que le pagara más por sus zapatos. Pero Don Ismael se negó.
-Si queréis ganar más dinero, trabajad más -les dijo. 
Y eso hicieron. Pero de tanto trabajar, los zapateros cayeron enfermos. Durante varias semanas apenas pudieron trabajar. Cuando Don Ismael fue a verlos para recoger su pedido se enfadó muchísimo al ver que no había nada terminado. Hecho una furia salió a la calle y les gritó:
-¡Voy a perder mucho dinero este mes por vuestra culpa! Sois unos vagos. ¡Me vais a arruinar!

Felipe, el hermano mayor, se levantó como pudo de la silla, fue hasta la puerta y le dijo:
-Sabe que le digo, Don Ismael. Siento mucho su pérdida. Nosotros, en cambio, no hemos perdido mucho, porque no es mucho lo que ganamos con esto. Así que a partir de ahora somos nosotros los que no vamos a trabajar para usted.
Los vecinos, que se habían congregado alrededor de la casa al oir los gritos, empezaron a aplaudir.

-¡Muy bien dicho, Felipe! 
Cuando los hermanos se recuperaron decidieron vender los zapatos por su cuenta. Y como eran tan buenos, su fama creció y la gente se los quitaba de las manos. 
Su historia se hizo famosa y, poco a poco, todos los zapateros que hacían zapatos para Don Ismael decidieron seguir el ejemplo de los dos hermanos. 
Y así es como Don Ismael se fue quedando solo, sin nadie que trabajara para él, hasta que se arruinó. 
Felipe y su hermano viven ahora mucho más felices, porque su trabajo no solo está mejor pagado, sino porque, además, son respetados y admirados por todos.


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